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Get back to where you once belonged

¿Es que Tere estaba encontrando lo que había venido a buscar?

Was Tere finding what she had come for?
⇓English below

Diciembre me encontró de nuevo en Argentina, mi país de origen, después de casi tres años sin visitarlo. Un mes con reencuentros, con otra Buenos Aires, con otra Tere.

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 “It’s a funny thing about comin’ home. Looks the same, smells the same, feels the same. You’ll realize what’s changed is you.”  “Es una cosa curiosa volver a casa; todo parece igual, huele igual, siente igual. Te das cuenta de lo que ha cambiado eres tú.” El curioso caso de Benjamin Button

¿Cómo pasa el tiempo no?
Le decía a mamá, mientras mirábamos vídeos de cuando era chica. La filmadora y mis padres fueron los más fieles testigos de mi niñez. Pienso que además son los únicos registros que contamos para poder auto-observarnos.

El Skype tiene mucho que envidiarle a verse cara a cara con una persona. Si bien acorta distancias y nos hace sentir acompañados… no podrá darnos la experiencia de sentir un reconfortante abrazo familiar. Como sucede en esos días, que  estoy cansada porque tengo muchos desafíos por delante o porque me felicitaron en el trabajo.

Nos fuimos de vacaciones a Merlo, San Luis

Mis padres alquilaron una cabaña sobre la sierra de los Comechingones en el barrio Rincón del Este, en la localidad de Merlo. Y estuvimos 10 días compartiendo unas hermosas vacaciones en familia.

Allí en la ladera de las sierras la señal telefónica y del Wi-fi tenía muy poco alcance. Era una especie de suerte. De saber que las noticias del Facebook no cobrarían importancia. Allí el celular se comportaría de forma funcional. Y el resto encajaría en su justo lugar.
Eran en los atardeceres que me aguardaban infinitas charlas con mi vieja (mamá). De esas charlas que con un fino hilo me darían las respuestas que necesitaba.

Días en que mis ojos  miraban a la infinita gama del color verde de sus árboles. Y junto a mis oídos participaban como espectadores de una particular orquesta.
Fauna: de día, un zorro se cruzó por camino de ripio que nos dirigía a la cabaña que alquilábamos; de noche, una liebre corrió por delante del haz de luz de nuestro auto; un cuis posó en una piedra para la foto.
Aves: colibríes que picoteaban  una planta que daba flores naranjas; pájaros carpinteros que picaban las ramas de los árboles, zorzales que mostraban en su pico las lombrices, tordos, pajaritos y palomas.
Insectos: grillos, luciérnagas, tábanos que no cesaban de dejarnos ronchas en las piernas, moscas, abejas y avispas.
Nos pinchamos con los espinillos.
Por la ruta, casi inundada avistamos cisnes de cuello negro (propias de américa del sur) patos, garzas y chimangos.

Me enganché con un libro que le regalaron a ellá, a mamá. Una novela de Florencia Bonelli, titulada Marlene. Me cautivó tanto que lo leí en tres días. La historia la protagonizaba una joven Argentina que había vuelto de su viaje por Europa después de haberse convertido en una reconocida cantante de ópera. Me sentí identificada con muchas características de la protagonista. Sentí que ese libro me estaba queriendo decir algo.

Las vacaciones fueron una desconexión-conexión necesaria. Amo los paisajes de mi querido país.

Y volvimos

Y el pasto estaba mas crecido, habían algunas flores nuevas y algunas que otra cucaracha muerta en los rincones de la casa. Aunque la casa, estaba igual que siempre, había algo invisible que se hacía notar. Quizás porque esos 10 días en las sierras nos cambió y llegamos como transformados con una nueva visión de las cosas. La casa estaba distinta, ¿o éramos nosotros?

Registrar los cambios, los logros, lo que mas nos gustó

A veces no tomamos registro que minuto a minuto el pasto está creciendo, que el alimento que estamos comiendo nos está nutriendo, que el sol nos está iluminando y nos llena de energía.

Con o sin registro, pero sí con un margen de tiempo, nos damos cuenta que estamos distintos. Que esas pequeñas cosas que suceden en el día a día sí nos transforman.

“Intentando saber quiénes somos, nos hacemos los distraídos o no nos damos cuenta que lo que hacemos cada día se va transformando lentamente en lo que somos. SOMOS LO QUE HACEMOS CADA DÍA” Solo por hoy

Por eso no quería demorar mi llegada a Argentina.
Volver a Buenos Aires significa hacer un balance de lo que aprendí en estos casi tres años viviendo en Suiza. De lo valiente que fui en armar la vida en otro país y superar cada prueba que la vida me puso allí.
Buenos Aires es un momento ideal para tomar carrera y ver hacia dónde quiero ir ahora. ¿Qué metas quiero alcanzar?

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Y volver también a Suiza

Quizás ya no soy la misma que se ponía triste en las despedidas. Quizás ahora los recuerdos son un gran tesoro que guardo en el corazón. Un testigo de mi crecimiento y aprendizaje. ¿O es que ambas son las misma palabra?

Voy a volver a Europa con una mochila mucho mas liviana! Le había comentado a Lu: una amiga  valiente, que con sus 40 se animó a vender todo(literalmente) dejar su vida de Argentina y mudarse a Inglaterra.

Por eso soltar y derribar mundos internos es necesario, para construir mundos mejores. O simplemente ver las montañas escaladas y buscar nuevas.

Creo que ese es el trabajo que vine a hacer a Buenos Aires. Y prepararme para seguir construyendo nuevos mundos internos, allá en la especial Suiza, que me esperará con mas montañas.

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Was Tere finding what she had come for?

December found me again in Argentina, my country of origin, after almost three years without visiting it. A month with friends and family reunions, with another Buenos Aires, with another Tere.

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“It’s a curious thing to go home, everything looks the same, it smells the same, it feels the same, you realize what’s changed is you.” The curious Case of Benjamin Button

How does time pass by?

I was telling Mom, while watching videos from when I was a child. The filmcamera and my parents were the most faithful witnesses of my childhood. I think that they are also the only records we count on to be able to observe ourselves.

Skype has a lot to envy to come face to face with a person. Although it shortens distances and makes us feel accompanied … it can’t give us the experience of feeling a comforting family embrace. As happens in those days when I’m tired because I have many challenges ahead or because I was congratulated on the job.

We went on vacation to Merlo, San Luis

My parents rented a cabin on the Comechingones mountains in the Rincon del Este neighborhood, in the town of Merlo. And we spent 10 days sharing a beautiful family vacation.

There on the hillside of the mountain range the telephone and Wi-Fi signal had very little reach. It was sort of lucky, to know that Facebook news would not matter. There the cell phone would behave in its functional way. And the rest would fit in its right place.

It was in the afternoons that countless conversations with my mom awaited me. Of those talks that with a thin thread would give me the answers I needed.

Days when my eyes looked at the infinite range of the green color of the trees. And next, my ears participated as spectators of a particular orchestra.
Fauna: by day, a fox crossed the gravel road that led to the hut we rented; at night, a hare ran in front of the beam of light of our car; a cuis posed on a stone for a picture.
Birds: hummingbirds pecking at a plant that gave orange flowers; woodpeckers pricking the branches of the trees, thrushes that showed in their beak the worms, thrushes, birds and pigeons.
Insects: crickets, fireflies, flies that never ceased to leave hives in the legs, flies, bees and wasps.
We punctured ourselves with the espinillos.

On the road, almost flooded, we see swans of black neck (originaly from south america) ducks, herons and chimangos.

I was read a book that they gave to my mom. A novel by Florencia Bonelli, entitled Marlene. I was so captivated that I read it in three days. The story was starred by a young Argentinian who had returned from her trip to Europe after becoming a renowned opera singer. I have a lot of things in common with Marlene, and I figured out that this book was trying to tell me something.

The holidays were a necessary disconnect-connection. I love the landscapes of my beloved country.

And we came back

And the grass was more grown, there were some new flowers and some other dead cockroach in the corners of the house. Although the house was the same as always, there was something invisible that made itself felt. Perhaps because those 10 days in the mountains changed us and we arrived as transformed with a new vision of things. The house was different, or was it us?

Record the changes, the achievements, what we liked the most

Sometimes we do not record that minute-by-minute the grass is growing, that the food we are eating is nurturing us, that the sun is enlightening us and fills us with energy.

With or without registration, but with a margin of time, we realize that we are different. That those little things that happen in the day to day do transform us.

“Trying to know who we are, we become distracted or we do not realize that what we do every day is slowly transforming into who we are. WE ARE WHAT WE DO EVERY DAY” Solo por hoy.

That’s why I didn’t want to delay my arrival in Argentina.

To return to Buenos Aires means to take stock of what I learned in these almost three years living in Switzerland. From how brave I was to build life in another country and to surpass every test that life put me there.
Buenos Aires is an ideal time to take a career and see where I want to go now. What goals do I want to achieve?

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And also return to Switzerland

Maybe I’m not the same one who was sad in farewells. Perhaps now the memories are a great treasure that I keep in the heart. A witness of my growth and learning. Or are they both the same word?

I’m going back to Europe with a much lighter backpack! I had told Lu: a brave friend, who with his 40 was encouraged to sell everything (literally) leave her life in Argentina and move to England.

So letting go and breaking down internal worlds is necessary, to build better worlds. Or just watch the mountains climb and look for new ones.

I think that’s what I came to do to Buenos Aires. And prepare myself to continue building new internal worlds, there in the special Switzerland, which will await me with more mountains.

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