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ZURICH Un nuevo comienzo para Tere/A new beginning for Tere

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De nuevo en Zurich

Llegué a Zurich en un anochecer de invierno, un fuerte viento soplaba y papeles de diario levitaban por el aire.
Se cumplía un ciclo. Un viaje que había comenzado en Octubre, en Lyon me traía de regreso a Febrero en Zurich.

Cuatro meses de viaje


Un mes en Lyon, un mes recorriendo algunas ciudades de Francia, dos meses en Argentina visitando mi familia (tres años que no pisaba suelo Argentino). Cinco viajes en avión (dos de ellos intercontinentales) Parecía increíble. Yo tan tenebrosa de esas máquinas en las que Da Vinci se inspiró a crear observando el vuelo de las aves. Esas máquinas en las que había confiado, me habían traido de vuelta a Suiza.

Era yo misma la que me había dicho que necesitaba una pausa de Zurich. La que necesitaba salir y ver un poco el mundo, ver a mi familia que hace tres años que no veía, y tomar perspectiva. ¿Es que yo realmente quería vivir en Zurich?

Las despedidas

Las lagrimas se me piantaron en el aeropuerto de Buenos Aires. Creo que los aeropuertos tienen eso de emocionante, de incertidumbre, de amor, de conexión. Lo que mas me movilizó del viaje fueron: la bienvenida y la despedida, caer en cuenta que estaba de nuevo en Argentina con mi familia y saber que el viaje se estaba terminando y Europa me esperaba. Era sensación de tener un nudo en la panza imposible de ponerle una palabra. Es horrible. Abrazar a mas no poder a mis viejos (padres) con esa incertidumbre de nuevo, de no saber cuando los volveré a ver. Escanear mi boarding pass y saber que empezaría a estar sola en migraciones y controles. 
Ese nudo que se va aflojando una vez que estoy arriba del avión y veo que no estoy sola viajando. Veo que hay otras personas también. Que se están despidiendo o estan dándole la bienvenida a un viaje. Y entonces me quedo pensando en que me espera un gran viaje por delante.
Como si a veces el viaje se reduciera mínimente con la sensación placentera de llegar y la amarga sensación de partir

Viajar en avión

Los aviones

Lo que mas me disgusta de viajar en avión es el olor a nafta al entrar en el avión. También el despegue, me veo a mi misma en extremo, como si estuviera a bordo de una nave espacial. Como cuando te subís por primera vez a una montaña rusa. Me gusta cuando el piloto da el aviso de que el avión llego a la altura, entonces ahí me relajo. No me gustan las turbulencias, pero se que forman parte del viaje. La paso muy bien cuando hay días despejados, cuando se puede ver amaneceres o atardeceres. Disfruto de los aterrizajes ver que el avión va bajando y se va viendo la ciudad cada vez con mayor claridad y se ve la pista y el avión va frenando de a poco.
Si es un vuelo largo odio dormir sentada, mejor si tengo un asiento libre al lado para apoyar mis pies. Los vuelos se me pasan mas rápido cuando la tripulación vienen a darnos la comida. Como viajé con Lufthansa tuve el gusto de ver muchos alemanes rubiecitos y lindos en el servicio. En los momentos que me aburría mirarlos era mi fuente de distracción e imaginar escenarios.

Me gusta sentarme en los asientos de atrás. No entiendo porqué a la gente no le gusta ¿quizás por que son ansioso y les gusta ser los primeros en bajar cuando el avión aterriza? Yo que no soy amante de viajar cerca de la turbina (donde está ese ruido que me molesta y me recuerda que estoy en un avión) Se que viajo mas cómoda, como pocos los elijen, a veces quedan vacíos y tengo la suerte de viajar cómoda y descansar en dos asientos.

Durante el vuelo

En ese vuelo de Buenos Aires con conexión a Frankfurt y en dirección a Madrid conocí a unas portuguesas con las que hablábamos de tanto en tanto. Me dieron un alivio al recordarme que el vuelo duraba dos horas menos cuando se viaja al este. Las adoré. 

Cuando hice la conexión en Frankfurt, ese inmenso aeropuerto, tuve la sensación de sentirme valiente por emprender este viaje sola y bancarme hacer la conexión (caminarme medio aeropuerto, volver a pasar controles, la aduana y encontrar la nueva puerta de embarque) No tengo tantos viajes en avión, pero ya me siento pro cuando veo que puedo hacer algo para pasar rápido la cola de controles (como sacarme el cinturón)

De Frankfurt a Madrid. Un vuelo de dos horas. Habían varios asientos libres en el fondo y aproveché para tomar una siesta. El vuelo fue muy tranquilo.

Madrid / observar

Al aterrizar en Madrid tuve una sensación de bienestar. Como si algo de mí estuviera presente en esas calles con un aire a Buenos Aires. Camino a Móstoles (afueras de Madrid, donde vive mi primo) observé los paisajes desde el tren y era un no pensar-pensar placentero. Como si mi cuerpo también se alegrara de estar en Europa, como ver el mundo con nuevos ojos.
Me quedé dos noches en su casa, donde me mimó con su
 cálido aire Argentino. Y ahi me di cuenta que mi primo y yo teníamos otra cosa en común: además de ser Argentinos los dos habíamos decidido venir a vivir al exterior. 
Disfruté una Madrid fría y lluviosa. Un punto de conexión de Europa y Suiza.
A la madrugada volví a Barajas a tomar el avión regreso a mi nueva casa Zurich.

Zurich

En Zurich había estado nevando las semanas anteriores a mi regreso. Y quería ver algo de nieve.

Cada vez que vuelvo a Zurich me pongo contenta. Esa sensación parecida que tuve cuando llegué a Madrid. De hecho me encanta el aeropuerto de Zurich. Un aeropuerto muy moderno, limpio y ordenado, como lo es Suiza.
Alli volví a experimentar ese estado de observación. De calma y de apreciación. No me quería perder de nada. Como volver al mar después de mucho tiempo. Poner los pies en la arena y sentir el olor a sal.

Zurich me recibió mucho mejor de la forma que había sido tres años anres. Era como si las puertas se abrieran de par en par. Supongo que por el amor que le di durante todo este tiempo habitándola. En cuatro meses afuera me di cuenta que muchas relaciones que yo necesitaba ahi estaban.

Si uno hace las cosas con amor siempre ese amor quedará presente en las cosas. Creo que volver a Buenos Aires me hizo bien darme cuenta la gran impresión que dejé en mis amigos y mi familia. Y lo mismo me pasó con Zurich.

Reencuentros/volver a empezar

Estela, mi amiga de México, me recibió en su casa por unos días mientras buscaba casa. Al tercer día había visitado un cuarto para alquilar y me habían dado el sí. La semana siguió con reencuentros. Me vi con muchos amigos (esas amistades que el amor y el tiempo se encargó de cultivar y hacer florecer). Con volver a mi trabajo y ver caras nuevas y conocidas, recibir sonrisas y aprecio por parte de mis colegas y mi jefe. Encontrarme trabajando en la apertura de un nuevo local y celebrar el comienzo frente a mis jefes. Dije wow, estoy haciendo las cosas muy bien. Todo está en marcha Tere. Las cosas empezaban a hablar por si solas.

Y fue el placer de sentir que en un período de tres años me armé una gran vida en Zurich. Seguí adelante después de cortar con mi ex. Conseguí un buen trabajo donde me siento bien, aprendí tres idiomas, me armé de buenas amistades. Y hace unos días me mudé a una linda casa con la que comparto con una simpática Suiza.

Supongo que se trata de hacer el gran balance ahora que volví y de centrarme en nuevos objetivos. De pisar fuerte sobre estos nuevos cimientos, que yo misma hace tres años decidí ponerlos acá.

Con amor

Tere

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Back in Zurich

I arrived in Zurich on a winter evening. A strong wind was blowing, and  newspapers levitated through the air.
It was a cycle. A trip that had begun in October in Lyon brought me back to February in Zurich.

Four months of travel

A month in Lyon, a month travelling across some cities of France, two months in Argentina visiting my family (three years that I wasn’t in Argentina) Five trips by plane (two of them intercontinental) It seemed incredible. I so gloomy of those machines that Da Vinci was inspired to create, watching the birds fly. These machines that I trusted, had brought me back to Switzerland.

It was me who had said that I needed a break from Zurich. Go out and see the world, visit my family and have a new perspective. Do I really wanted to live in Zurich?

Goodbyes

The tears were pissed at the airport in Buenos Aires. I think airports have something interesting. You can found a lot of emotions living together. Exciting, uncertainty, love, connection. What most mobilized me of the trip was: the welcome and the farewell. To realize that I was back in Argentina with my family and to know that the trip was ending and Europe was waiting again for me. It was a feeling of having a knot in the belly, impossible to put a word. It is awful. To embrace my parents and to deal with that uncertainty again, of not knowing when I will see them again. Scan my boarding pass and know that I would start to be alone in migrations and controls.
That knot that is loosening once I’m up the plane and I see that I’m not traveling alone. I see there are other people too. That they are saying goodbye or are welcoming a trip. And then I keep thinking that a great journey ahead awaits me. As if sometimes the trip was reduced minimally with the pleasant feeling of arriving and the bitter feeling of leaving.

Travel by airplane

The airplanes

What I dislike most about traveling by plane is the smell of naphtha when entering into the plane. The takeoff, I see myself in extreme, as if I were aboard a spaceship, like when you first get on a roller coaster. I like when the pilot gives the signal that the plane has reached the height, then I relax. I do not like the turbulence, but I know they are part of the trip. I have a good time when the sky is clear, when you can see sunrises or sunsets. I enjoy the landings, to see that the plane gets closer to the track and the city is seeing more and more clearly.
If it’s a long flight I hate to be put my feets on the floor. I’d better have a free seat next to my feet. The flights happen to me faster when the crew come to give us the food. As I traveled with Lufthansa I had the pleasure of seeing many blond and cute Germans in the service. In the moments that I was bored looking at them was my source of distraction and  I imagine some scenarios.

I like to sit in the back seats. I do not understand why people do not like them, perhaps because they are anxious and love to be the first to get off when the plane lands? I am not a lover of traveling near the turbine (where there is that noise that bothers me and reminds me that I am on a plane) I know that I travel more comfortable, as few choose, sometimes they are empty and I am fortunate to travel comfortably and rest in two seats.

During flight

On that flight from Buenos Aires with connection to Frankfurt and towards Madrid I met some Portuguese girls with whom we spoke from time to time. I was relieved to be reminded that the flight lasted two hours less when traveling east. I adored them.

When I made the connection in Frankfurt, that huge airport, I had the feeling of being brave to take this trip alone and able to make the connection (I walk halfway airport, go back to controls, customs and find the new boarding gate) I do not have so many plane travel, but I already feel pro when I see that I can do something to pass the control queue fast (like taking off my belt before)

From Frankfurt to Madrid. A two hour flight. There were several free seats at the bottom and I took a nap. The flight was very peaceful.

Madrid / Open your eyes

When I landed in Madrid I had a sense of well-being. As if something of me was present in those streets with an atmosphere to Buenos Aires. On the way to Móstoles (outskirts of Madrid, where my cousin lives) I watched the scenery from the train and it was a no-think-think pleasant. As if my body was also glad to be in Europe, like seeing the world with new eyes.
I stayed two nights at his house, where he pampered me with his warm Argentine air. And there I realized that my cousin and I had something else in common: in addition to being Argentines we had both decided to live abroad.
I enjoyed a cold and rainy Madrid afernoon. A connecting point of Europe and Switzerland.

At dawn I returned to Barajas to take the plane back to my new house Zurich.

Zurich

In Zurich it had been snowing the weeks before my return. And I wanted to see some snow.

Every time I return to Zurich I feel happy. That feeling I had when I arrived in Madrid came also back. In fact I love Zurich airport. A very modern airport, clean and tidy, as is Switzerland.
There I again experienced this state of observation. Of calm and appreciation. I did not want to miss anything. Like going back to the sea after a long time. Put your feet in the sand and feel the smell of salt.

Zurich received me much better in the way it had been for three years. It was as if the doors were wide open. I suppose for the love I gave all this time inhabiting it. In four months, I realized that many relationships that I needed there were the meant to be.

If one does things with love, that love will always be present in things. I think that returning to Buenos Aires made me well realize the great impression I left on my friends and my family. And the same thing happened to Zurich.

Reunion / re-start

Estela, my friend from Mexico, hosted me at her house for a few days while looking for a house. By the third day I had visited a room to rent and had been given the yes. The week continued with reunions. I saw with many good friends. Returning to my work and seeing new faces and acquaintances, receive smiles and appreciation from my colleagues and my boss. Find myself working on the opening of a new store and celebrate the beginning in front of my bosses. I said wow, I’m doing things very well. Everything is in progress Tere. Things began to speak for themselves.

And it was the pleasure of feeling that in a period of three years I built a great life in Zurich. I went ahead after cutting with my ex. I got a good job where I feel good, I learned three languages, I made good friends. And a few days ago I moved to a nice house with which I share with a nice Swiss girl.

I guess it’s about making the big balance now that I came back and focusing on new goals. To stomp on these new foundations, which I myself decided three years ago to put here.

Love

Tere

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Get back to where you once belonged

¿Es que Tere estaba encontrando lo que había venido a buscar?

Was Tere finding what she had come for?
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Diciembre me encontró de nuevo en Argentina, mi país de origen, después de casi tres años sin visitarlo. Un mes con reencuentros, con otra Buenos Aires, con otra Tere.

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 “It’s a funny thing about comin’ home. Looks the same, smells the same, feels the same. You’ll realize what’s changed is you.”  “Es una cosa curiosa volver a casa; todo parece igual, huele igual, siente igual. Te das cuenta de lo que ha cambiado eres tú.” El curioso caso de Benjamin Button

¿Cómo pasa el tiempo no?
Le decía a mamá, mientras mirábamos vídeos de cuando era chica. La filmadora y mis padres fueron los más fieles testigos de mi niñez. Pienso que además son los únicos registros que contamos para poder auto-observarnos.

El Skype tiene mucho que envidiarle a verse cara a cara con una persona. Si bien acorta distancias y nos hace sentir acompañados… no podrá darnos la experiencia de sentir un reconfortante abrazo familiar. Como sucede en esos días, que  estoy cansada porque tengo muchos desafíos por delante o porque me felicitaron en el trabajo.

Nos fuimos de vacaciones a Merlo, San Luis

Mis padres alquilaron una cabaña sobre la sierra de los Comechingones en el barrio Rincón del Este, en la localidad de Merlo. Y estuvimos 10 días compartiendo unas hermosas vacaciones en familia.

Allí en la ladera de las sierras la señal telefónica y del Wi-fi tenía muy poco alcance. Era una especie de suerte. De saber que las noticias del Facebook no cobrarían importancia. Allí el celular se comportaría de forma funcional. Y el resto encajaría en su justo lugar.
Eran en los atardeceres que me aguardaban infinitas charlas con mi vieja (mamá). De esas charlas que con un fino hilo me darían las respuestas que necesitaba.

Días en que mis ojos  miraban a la infinita gama del color verde de sus árboles. Y junto a mis oídos participaban como espectadores de una particular orquesta.
Fauna: de día, un zorro se cruzó por camino de ripio que nos dirigía a la cabaña que alquilábamos; de noche, una liebre corrió por delante del haz de luz de nuestro auto; un cuis posó en una piedra para la foto.
Aves: colibríes que picoteaban  una planta que daba flores naranjas; pájaros carpinteros que picaban las ramas de los árboles, zorzales que mostraban en su pico las lombrices, tordos, pajaritos y palomas.
Insectos: grillos, luciérnagas, tábanos que no cesaban de dejarnos ronchas en las piernas, moscas, abejas y avispas.
Nos pinchamos con los espinillos.
Por la ruta, casi inundada avistamos cisnes de cuello negro (propias de américa del sur) patos, garzas y chimangos.

Me enganché con un libro que le regalaron a ellá, a mamá. Una novela de Florencia Bonelli, titulada Marlene. Me cautivó tanto que lo leí en tres días. La historia la protagonizaba una joven Argentina que había vuelto de su viaje por Europa después de haberse convertido en una reconocida cantante de ópera. Me sentí identificada con muchas características de la protagonista. Sentí que ese libro me estaba queriendo decir algo.

Las vacaciones fueron una desconexión-conexión necesaria. Amo los paisajes de mi querido país.

Y volvimos

Y el pasto estaba mas crecido, habían algunas flores nuevas y algunas que otra cucaracha muerta en los rincones de la casa. Aunque la casa, estaba igual que siempre, había algo invisible que se hacía notar. Quizás porque esos 10 días en las sierras nos cambió y llegamos como transformados con una nueva visión de las cosas. La casa estaba distinta, ¿o éramos nosotros?

Registrar los cambios, los logros, lo que mas nos gustó

A veces no tomamos registro que minuto a minuto el pasto está creciendo, que el alimento que estamos comiendo nos está nutriendo, que el sol nos está iluminando y nos llena de energía.

Con o sin registro, pero sí con un margen de tiempo, nos damos cuenta que estamos distintos. Que esas pequeñas cosas que suceden en el día a día sí nos transforman.

“Intentando saber quiénes somos, nos hacemos los distraídos o no nos damos cuenta que lo que hacemos cada día se va transformando lentamente en lo que somos. SOMOS LO QUE HACEMOS CADA DÍA” Solo por hoy

Por eso no quería demorar mi llegada a Argentina.
Volver a Buenos Aires significa hacer un balance de lo que aprendí en estos casi tres años viviendo en Suiza. De lo valiente que fui en armar la vida en otro país y superar cada prueba que la vida me puso allí.
Buenos Aires es un momento ideal para tomar carrera y ver hacia dónde quiero ir ahora. ¿Qué metas quiero alcanzar?

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Y volver también a Suiza

Quizás ya no soy la misma que se ponía triste en las despedidas. Quizás ahora los recuerdos son un gran tesoro que guardo en el corazón. Un testigo de mi crecimiento y aprendizaje. ¿O es que ambas son las misma palabra?

Voy a volver a Europa con una mochila mucho mas liviana! Le había comentado a Lu: una amiga  valiente, que con sus 40 se animó a vender todo(literalmente) dejar su vida de Argentina y mudarse a Inglaterra.

Por eso soltar y derribar mundos internos es necesario, para construir mundos mejores. O simplemente ver las montañas escaladas y buscar nuevas.

Creo que ese es el trabajo que vine a hacer a Buenos Aires. Y prepararme para seguir construyendo nuevos mundos internos, allá en la especial Suiza, que me esperará con mas montañas.

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Was Tere finding what she had come for?

December found me again in Argentina, my country of origin, after almost three years without visiting it. A month with friends and family reunions, with another Buenos Aires, with another Tere.

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“It’s a curious thing to go home, everything looks the same, it smells the same, it feels the same, you realize what’s changed is you.” The curious Case of Benjamin Button

How does time pass by?

I was telling Mom, while watching videos from when I was a child. The filmcamera and my parents were the most faithful witnesses of my childhood. I think that they are also the only records we count on to be able to observe ourselves.

Skype has a lot to envy to come face to face with a person. Although it shortens distances and makes us feel accompanied … it can’t give us the experience of feeling a comforting family embrace. As happens in those days when I’m tired because I have many challenges ahead or because I was congratulated on the job.

We went on vacation to Merlo, San Luis

My parents rented a cabin on the Comechingones mountains in the Rincon del Este neighborhood, in the town of Merlo. And we spent 10 days sharing a beautiful family vacation.

There on the hillside of the mountain range the telephone and Wi-Fi signal had very little reach. It was sort of lucky, to know that Facebook news would not matter. There the cell phone would behave in its functional way. And the rest would fit in its right place.

It was in the afternoons that countless conversations with my mom awaited me. Of those talks that with a thin thread would give me the answers I needed.

Days when my eyes looked at the infinite range of the green color of the trees. And next, my ears participated as spectators of a particular orchestra.
Fauna: by day, a fox crossed the gravel road that led to the hut we rented; at night, a hare ran in front of the beam of light of our car; a cuis posed on a stone for a picture.
Birds: hummingbirds pecking at a plant that gave orange flowers; woodpeckers pricking the branches of the trees, thrushes that showed in their beak the worms, thrushes, birds and pigeons.
Insects: crickets, fireflies, flies that never ceased to leave hives in the legs, flies, bees and wasps.
We punctured ourselves with the espinillos.

On the road, almost flooded, we see swans of black neck (originaly from south america) ducks, herons and chimangos.

I was read a book that they gave to my mom. A novel by Florencia Bonelli, entitled Marlene. I was so captivated that I read it in three days. The story was starred by a young Argentinian who had returned from her trip to Europe after becoming a renowned opera singer. I have a lot of things in common with Marlene, and I figured out that this book was trying to tell me something.

The holidays were a necessary disconnect-connection. I love the landscapes of my beloved country.

And we came back

And the grass was more grown, there were some new flowers and some other dead cockroach in the corners of the house. Although the house was the same as always, there was something invisible that made itself felt. Perhaps because those 10 days in the mountains changed us and we arrived as transformed with a new vision of things. The house was different, or was it us?

Record the changes, the achievements, what we liked the most

Sometimes we do not record that minute-by-minute the grass is growing, that the food we are eating is nurturing us, that the sun is enlightening us and fills us with energy.

With or without registration, but with a margin of time, we realize that we are different. That those little things that happen in the day to day do transform us.

“Trying to know who we are, we become distracted or we do not realize that what we do every day is slowly transforming into who we are. WE ARE WHAT WE DO EVERY DAY” Solo por hoy.

That’s why I didn’t want to delay my arrival in Argentina.

To return to Buenos Aires means to take stock of what I learned in these almost three years living in Switzerland. From how brave I was to build life in another country and to surpass every test that life put me there.
Buenos Aires is an ideal time to take a career and see where I want to go now. What goals do I want to achieve?

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And also return to Switzerland

Maybe I’m not the same one who was sad in farewells. Perhaps now the memories are a great treasure that I keep in the heart. A witness of my growth and learning. Or are they both the same word?

I’m going back to Europe with a much lighter backpack! I had told Lu: a brave friend, who with his 40 was encouraged to sell everything (literally) leave her life in Argentina and move to England.

So letting go and breaking down internal worlds is necessary, to build better worlds. Or just watch the mountains climb and look for new ones.

I think that’s what I came to do to Buenos Aires. And prepare myself to continue building new internal worlds, there in the special Switzerland, which will await me with more mountains.

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Oh la la Teté à Lyon

Wondertere o Wonderteté (porque en francés los apodos se forman repitiendo la primera sílaba del nombre) llegó a Lyon.

Wondertere, or Wondertete (because French nicknames are formed by repeating the first syllable of the name) arrived to Lyon.

Let the party begin!

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Lyon

Lyon es como una pequeña París en versión mas lenta, sin su snobismo y sin el frenesí. Al conocer sus calles me siento rodeada de gente de sus ciudad, mas calmos, que disfrutan del andar. En Lyon me doy cuenta que hay que separar al estereotipo Parisino, del verdadero francés. Como el Porteño, del Argentino,  como el Tano Mafioso, del verdadero Tano. Entonces en Lyon hay mas Franceses que del estereotipo del Francés de París.

Llevo dos semanas en Lyon y aún hay lugares de la ciudad que aún no descubrí. Eso amo. Me gustan las ciudades en las que en ninguna guía de viaje o Google Maps encontrarás los must see. Me gustan las ciudades que desafían, que me hacen conectar con el insinto para encontrar lo que estoy buscando, ese callejón pintoresco, dar con la persona perfecta que me diga a dónde comer el mejor plato local, a qué barrio ir para tener un verdadero feeling, de la ciudad. Esas ciudades que no tienen todo entregado a la gente, esas ciudades que hay que caminarlas. Lyon, es una de ellas.
Si París es una mujer, Lyon es una mujer que combina matices de niña, una niña que mira con ojos curiosos y que juega.

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Todo lo que puedes imaginar es real

De la Suisse a la France

Wondertere pasa de vivir en la nacionalista, eficiente y tímida Suiza, con sus lagos, montañas y chocolate, a una Francia que aún estoy empezando a decifrar, que me abre sus calles con otro cantar en su lengua, con sus quesos, sus vinos y sus baguettes y mucho amor y tranquilidad.

Si bien nací y crecí en Argentina, considero que llevo un diploma de 2 años y medio viviendo en Suiza. Entonces mi cambio es de Suiza a Francia. El cambio lo noto y a decir verdad siento que algunas cosas fluyen mas en Lyon que en Zurich.

Lo primero que me llamó la atención fue cómo me recibió la gente. Llegué a Lyon en Blablacar y el que manejaba, que era Lyonés y me recomendó un restaurant para comer la mejor comida local (que se basa en cerdo, se dice que le ponen cerdo a todo). La chica con la que viajaba me indicó como llegar a casa y la dueña de la casa que estoy alquilando me pasó a buscar a la estación del metro.

Desde que llegué a Lyon salgo todos los días, Lyon es una ciudad llena de actividad cultural (no taaan extrema como Paris o Buenos Aires) tiene un equilibrio que sólo uno puede sentir cuando le dedica un tiempo a sus calles. Y noto el cambio con la tímida Zurich, que hay que darle tiempo para tomar confianza con ella.

La gente camina mas lento, disfruta mas del proceso. El sistema es menos eficiente que en Suiza, donde todo es rápido y con una dirección. Aquí la gente tiene tiempo para conversar, la gente quiere ayudar. Y no se molestan en hablar en inglés.

Mi primera semana, fluir 

Me hice amigos el primer día que llegué, encontré muchas actividades culturales para hacer: lugares para conversar francés, festivales de cine, ferias de ropa y de alimentos, músicos que tocan en las calles, ciudades cercanas para conocer alrededor de Lyon a partir de €5.
La primera semana que llegué, gente que no conocía me invitó a cenar a su casa. Pareciera que valoraran la presencia de uno, y intentaran hacer lo posible por dedicarte un poco de tiempo. Porque sos nuevo, porque las relaciones humanas son importantes. No digo que en Zurich eso no lo sea, sino que me veo a mi misma abriéndome a una ciudad con mas naturalidad que en Zurich. Siento que acá puedo fluir mas.

Calculo que una de las razones de este viaje es para eso. Para salir de la estructurada y direccionada Suiza a aventurarme en la vida latina, relajarme y no estar pensando en objetivos o en gente con mucha dosis de café matándose por tener un lugar en el mundo.

 

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El equilibrio en la vida

Encontrar un balance

Es un poco encontrar el equilibrio, entre tomar y nutrirse del mundo, decir basta ya me llené, vaciar y crear. Hay momentos en los que uno necesita explorar y nutrirse, otros en los que necesita compartir, otros en los que crear y otros en los que necesita vaciarse para volver a empezar.

Esto en mi viaje puede ser como: momentos para escribir mi libro, momentos para compartir mi proceso creativo con gente, momentos para salir a recorrer la ciudad, momentos para salir a conocer gente, momentos solo para mí, momentos para no hacer nada, momentos para reflexionar a donde quiero ir en mi vida.

Y en ese punto Zurich me da la estabilidad que necesito en mi vida y Europa (porque Suiza no es parte de la unión Europea, y en términos generales nos referimos a Europa como lo que está todo mas barato, la gente es mas abierta y hay mas vida cultural) Entonces siento que no está tan mal vivir en Suiza. En una sociedad con tendencia a tener dirección (y no a ser un caos digamos, como lo que percibo a veces de Buenos Aires), para armar mis bases en el arte (ya que requiere de mucha valentía la decisión que acompaña con dosis grandes de disciplina) Zurich es una buena ciudad para eso. Porque es calma y tiene mucha naturaleza.

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Uno de sus encantadores puentes

Ser Teté

Y ahí está Teté, contando su historia al mundo, viendo que le responde el mundo a esta artista multifacética, amante de los viajes y las lenguas, que le gusta ayudar a la gente. En el camino de búsqueda que la está llevando a ver los pasos que necesita seguir dando para dar vida a esa vida que Tete quiere vivir desde su corazón.

Veremos que sale de todo esto.

Gracias por llegár hasta acá:)

Con amor

Teté

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Lyon

Lyon is like a little Paris, in slower motion, without the snobbery of Parisians, without the wildness of tourists.It feels like walking around people of Lyon, calmest, that they don’t walk, the stroll. In Lyon I realize that you have to separate the Parisian stereotype to the real French. Like the Porteño of Argentine, the Mafioso Italian ,to the true Italian. Then in Lyon there are more French than the French Parisian stereotype.

I’ve been here since two weeks and there are still places in the city that I have not yet discovered. I love it. I like those cities that no Tour Guide book or Google Map adviser will tell you to find the best places. I like those cities that you need your instinct to find the wright person to tell you where you have to eat the best food on town, the best feeling of the city, and where to go experience the really feeling of the city. I believe Lyon is one of
those cities.

If Paris is a woman, Lyon is a woman with tones of a girl, a girl with curious eyes that like to play.

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All that you can imagine is real

De la Suisse a la France

Wondertere happens to pass from living in nationalist, efficient and shy Switzerland, with their mountains, lakes and chocolate, to France that I’m still trying to define, with their cheeses, baguettes and wine, who opens its streets with love, and calm.

Even I was born and raised in Argentina, I had a “diploma” of living two and half years in Zurich. So the change I’m passing through is from Switzerland to France, and that I notice. There are certain things that flow more in Lyon.

The first thing that surprised me was the welcoming virtue of the people. I arrived in Lyon in Blablacar and the driver, that was from this city, recommended me a restaurant to eat really local food (that mostly have pork, they joke that all the dishes have pork in it). The girl who also was on the car with us helped me how to get home and the owner of the place where I am renting picked me up with from the metro station to home.

Since I’m here I got to go out every day Lyon. Is a city full of cultural activity (not sooo far as Paris or Buenos Aires) has a balance that only one can feel when you take time to its streets. And I notice the change with the shy Zurich, which must be given time to gain confidence with it.

People walk slower, enjoy the process of strolling more on the streets. The system is less efficient than in Switzerland where everything is fast and direction. People have time to talk, people want to help. People have no problem to speak in English.

My first week

I made friends the first day I arrived, I found many cultural activities to do: places to speak French, film festivals, fairs of clothing and food, musicians playing on the streets, nearby cities to visit from € 5.
The first week I arrived, people who did not know invited me to dinner at his house. It seems that valued the presence of one, and try to do everything possible to spend some time with you. Because you’re new, because human relationships are important. I’m not saying that Zurich is not, but I see myself opening up to a city more naturally than in Zurich. I feel I can flow more here.

I truly believe that one reason for this trip is for that. To exit the structured and directed Switzerland to venture into Latino life, relax and not be thinking about goals or people with lots of coffee dose killing each other for a place in the world.

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The balance in life

Finding a balance

It’s a bit to find a balance between taking and nurture the world, to say it’s enough, get ourselves empty, and then create. There are times when one needs to explore and nurture, others that need to share, others that create and others where it needs to be emptied to start again.

This, in my journey, can be as time to write my book, moments to share my creative process with people, moments to go around the city, just to go out and meet people, moments just for me, just to do nothing, moments to reflect where i want to go in my life.

And at that point Zurich gives me the stability I need in my life and Europe (because Switzerland is not part of the European Union, and in general terms we refer to Europe as what it is all cheaper, people are more open and there more cultural life) so I feel not so bad to live in Switzerland. In a society with a tendency to have direction (and not to be chaos say, as I perceive sometimes Buenos Aires) to build my life of in art (since it requires great courage the decision accompanied by large doses of discipline) Zurich is a good city for that. Because is calm, and is full of nature.

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One of their enchanted bridges

Being Teté

And there is Teté, telling his story to the world, seeing how the world responds to this multifaceted artist, lover of travels and languages, who likes to help people. In the search path that is leading to see the steps she need to follow, to make come true the life that she wants to live with her heart

We will see coming out of this.

Thank you for arriving until the end 🙂

With love

Teté

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Cada historia tiene un comienzo/Every story has a begin

Bienvenidos a bordo al blog de Wondertere.

Welcome on board to Wondertere’s blog. English below

¿Quién es Wondertere?

Me llamo Tere tengo 24 años, nací y me crié en Argentina. Soy de Martínez, un pequeño pueblo cercano a Buenos Aires.
Me crié en una familia numerosa. En total somos  7 hermanos. Imaginen el caos tan divertido que era mi casa. Mis padres, ambos trabajadores, se aseguraron de que no nos faltara nada. Mi infancia fue normal. De chiquita tenía un gran interés en aprender sobre la panadería, el arte y la artesanía.

Limitaciones

Cuando llegué a mi quince años (o antes) las cosas empezaron a cambiar y empecé a toparme con algunas limitaciones. Primero empecé a desarrollar mi personalidad, a manifestar mas fuerte mis intereses. Y en casa con tanta gente, y no tener mi propio espacio, era muy difícil enfocarme en mis sueños y creaciones. Entonces me di cuenta de que era difícil visualizar mis metas en un país bello e increíble pero no tan (políticamente) bien desarrollado.

Buenos Aires

Me enamoré de Buenos Aires: estar rodeada de poesía, cafés y arquitectura europea fue la clave para empezar a imaginar una vida en Londres (y creer que algún día pronto hablaré el acento inglés de Harry Potter) y (por último pero no Menos) convertirme en una escritora de habla inglésa.

El sueño se hizo realidad y …

Después de trabajar como camarera, y recepcionista en un hotel, para ahorrar dinero para el viaje… en diciembre de 2013 lo conocí a él: un italiano que vivía en Suiza, de quien me enamoré perdidamente.

Así que en marzo de 2014 llegué a Madrid donde él me esperaba. Viajamos a París (tan romántico) y luego al destino final: Zurich. En abril me invitó a celebrar mi cumpleaños en Londres. Viví un sueño con mis propios ojos.

Londres

Pero Londres no era exactamente como me esperaba. No estaban esos días lluviosos e inspiradores en un café escribiendo ensayos desde el corazón. De hecho, la primera cosa que me llamó la atención de Londres fue ritmo tan veloz y la altura de los edificios antiguos y modernos. Me sentí como una hormiga en un lugar donde mucha gente vivía el frenesí de estar todo el tiempo comprando. (Fui una segunda vez después, todavía me impresionan estas cosas, pero logré descubrir su encanto)

A pesar de que mi sueño era Londres. Europa simpre fue el lugar en el que quería vivir. Y bueno, Dario, una de las razones por las que venía acá. Sabía que no iba a ser fácil.
Cada comienzo tiene un primer paso. Incluso, ahora que nos separamos, me di cuenta de que no había nada que perder.

Y entonces Zurich se convirtió en la ciudad para hacer realidad los sueños que siempre tuve en mente…

Bienvenidos a todos!

Sigan conmigo en este diario las aventuras de Wondertere. Un espacio en donde lo imposible es siempre alcanzable 🙂

Who I am?

My name is Tere I am 24 years old, born and raised in Argentina. In Martínez, a small town close to Buenos Aires.
I was raised with six siblings. Imagine such a funny chaos my home.  My parents both workers were sure that we have all our need fullfilled. My childhood was normal. When I was a kid I had a big interest in learning about bakery, art and handcraft.

Limitations

When I got in my fifteens (or earlier) things became to change. I started to find some limitations. First I started to develop my personality. And at home with so many people, and not having my own space, was very hard to focus on my dreams and creations. Then I realized that was difficult to visualize my goals in a beaaaaaautiful and incredible but not so (politically) well developed country.

Buenos Aires

I felt in love of Buenos Aires: being surrounded by their poetry, cafés and European architecture was the key to start picturing myself in London (and believing some day soon I will be speaking English Harry Potter’s accent by the way) and (last but not least) to become an English Writer.

So the dream came true and…

After working as a waitress (and in a hotel) to save money for the trip, on December of 2013 I met him: an Italian living in Switzerland to whom I truly felt in love.

So on March of 2014 I arrived in Madrid where he was waiting on me. We traveled to Paris (so romantic) and then to the final destination: Zurich. On April he invited to celebrate my birthday in London. Living my dream with my own eyes..

London

But London was not exactly as I expected. There were no inspiring rainy days in a coffee to write heart-to-heart essays. In fact the first thing that caught my attention of London was the speed and the high of it’s old and modern buildings of the city. I felt like an ant in a place where a lot of people were getting crazy to buy stuff. (I went a second time after then, still impress me these things, but I found a new enchantment)

Even though my dream was that, Europe was the place that I wanted to settle my life and he one of the reasons I came here. I knew that was not gonna be easy, every starts begins with a first step. Even, now that we broke up, I realized I had really nothing to loose so…

Zurich became the town to make that dream happen.

Welcome worldwiders!

To follow the diary of this crazy Wondertere that believes that the impossible is reachable 🙂